La fe en medio del caos

Hablar sobre nuestras creencias es super curioso porque todos creemos en algo, aunque nos rehusamos a aceptarlo nuestra vida entera está llena de fe. “La fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve” (Hebreos 11:11). Nosotros planeamos viajes sin saber hasta cuánto viviremos o incluso nos fijamos metas y planes de parejas, hijos, tener perros y crecimiento profesional. Hacemos todo y pensamos todo para nuestro futuro sin saber que pasara, eso es un acto fe. No debemos tachar esa palabra como si fuera algo malo, es parte de quienes somos y cómo vivimos. ¿Pero qué pasa con nosotros cuando sentimos caos cerca? 

La fe se desarrolla, yo podría decir que crecemos en ella y gracias a ella. Me encanta pensar que los momentos de duda y desesperación siempre nos ayudan a crecer pues esa fue mi historia como cristiana. Mi camino no fue perfecto y no fue lleno de felicidad al contrario fueron esos momentos retadores que me hacen hoy ver el caos, pero no caer en él. 

Yo nací en una familia llena de convicciones, todos católicos que respetan mucho sus doctrinas. Una de mis tías es evangélica y me llevo a todos los campamentos que se puedan imaginar. De alguna forma mi familia me enseñó el creer a través de la confianza. Todos los que me rodeaban hablaban de llenarse de Dios. Pero cuando estaba en el colegio empecé un proceso de distanciamiento. Tenía una petición por la que pedía casi de forma desesperada y exigía, en mi cabeza intentaba hacer un “trato”. Se podrán imaginar no sucedió lo que quería ni mucho menos cuando esperaba. Y a pesar de crecer en un contexto lleno de Dios, ese tiempo me lleno de muchísimas emociones negativas. Recuerdo dudaba de lo amoroso que Dios es, recuerdo resentir muchísimo como sucedían las cosas y recuerdo también buscar a quien reprochar mis emociones al no sentirme escuchada. Todos hemos vivido situaciones en las que perdemos la fe, nos llenamos de las peores cosas y de momentos cargados de dudas y desesperación, donde nada tiene sentido. Estos momentos son caos y serán constantes en nuestra vida. 

Así como les compartí ayer, debemos poner nuestros ojos en el lugar correcto. Debemos aprender a tomar las cosas como oportunidades, este momento de reacomodo o caos para muchos debemos sentirlo como una oportunidad para replantearnos nuestra vida y llenarnos de fe. Debemos manifestar tanto amor y agradecimiento, tanta certeza de que todo pasara que nuestra fe se convierta en nuestro motor.” Porque por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7).

Entre dolor, desesperación y esa sensación de que no podía más encontré en mí una respuesta. Porque creer en Dios no es como lo imaginan muchos. No es vivir en pura perfección o tener todo claro siempre. Solo debemos saber sobre qué nos afianzamos. Yo decidí creer en un Dios lleno de amor y hacer de ese amor mi meta más grande. “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor. Porque el temor conlleva castigo, y el que teme no ha sido perfeccionado en el amor.” (1 Juan 4:18). Así que trabajé en amarme, amar mi vida sin importar lo que estuviera viviendo, me concentré en ser amor y en que cada acción fuese un reflejo de amor; pero eso no elimina el caos.

 Entender que no todo esta perfecto ni lo va a estar, que el caos es natural, pero puedo confiar en que no estoy sola en este proceso y vivir en amor. Nosotros creemos en el amor y en el miedo porque los sentimos, sin explicación. Nadie necesita hablar con un neurólogo para creer el amor, no necesita tocarlo ni verlo ni entenderlo porque no es necesario. Lo sentimos y eso es suficiente, así como la fe. 

Entonces para manejar el caos solo debemos escoger sobre que estamos de pie. Si no tenemos convicciones para estar de pie vamos a caer por todo. Hay un relato que me encanta donde se comparan a dos hombres. Uno de ellos escucha las palabras de Dios y las pone en práctica, ese es el hombre prudente que edifica su casa sobre roca. Al caer lluvias, vientos y haber tormentas la casa sigue firme, justamente por donde se construyó. Luego tenemos el otro hombre que es insensato y construye su casa sobre arena. Al venir el viento, lluvia y tormenta su casa se derrumba.  (Mateo 7, 24-27).

¿Sobre qué construimos nuestra casa? ¿Sobre qué estamos de pie?

Esta historia no es una promesa de que si estamos en una roca todo va a estar perfecto y tendremos solo sol, nunca tormentas ni viento. Es más bien una promesa de que esos vientos, esa lluvia, esa tormenta que siempre van a estar ahí. La diferencia está en que no nos traen todo abajo si estamos sobre las convicciones correctas. Debemos dejar de ver el viento y tormentas a nuestro alrededor y solo enfocarnos en lo correcto, en nuestra fe y nuestra relación con Dios. 

Hoy les comparto esto porque entiendo el desespero, he sentido dolor y miedo, he culpado y le he reprochado a Dios cosas que me han sucedido, pero también he aprendido a poner las cosas en perspectiva, crecer en estos momentos. He aprendido que el caos no es tiene control sobre mi vida, no me lleva sino al contrario yo lo veo firme, tranquila y con mucha paz. Recuerden el secreto es estar de pie sobre las convicciones correctas, ahí nada nos trae abajo.  Yo reconozco que tenemos que sufrir ahora, pero esos sufrimientos no son nada comparados con toda la gloria que vamos a recibir después. (Romanos 8:18). Debemos ver el caos y no vivir en él, debemos también ser pacientes y esperar todo pase para ver lo increíble de nuestra vida. Todos podemos recordar un mal día, pero vemos nuestra vida llena de momentos increíbles también. 

El caos está ahí pero no somos eso. La fe realmente viene a ser nuestra herramienta más grande para saber donde debemos estar de pie. Cuando hablamos de cuidarnos siempre hablamos de nuestro cuerpo (comer, dormir y ejercitarnos) o nuestra salud mental (inteligencia emocional, ansiedad) pero este es un momento para cuidarnos a nivel espiritual para “comer” el alimento correcto y buscar la paz no en nosotros. 

Solo debemos brincar en fe y confianza. 

 “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” – Isaías 26:3

Pao

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